Empezar cualquier relación siempre puede ser muy complicado, ya que vamos demasiado expectantes, con ideas preconcebidas, con demasiado nerviosismo o traumas provenientes de las huellas de anteriores relaciones por ambas partes , vamos caminando un poco a ciegas y sin saber que esperar… todo esto es inevitable sin duda, ya que una nueva relación abarca la posibilidad de que toda nuestra vida y la forma en que se perciben las cosas cambien drásticamente para bien o para mal.Indiscutiblemente dentro de nosotros conocemos cuanto nos han herido o dañado algunas personas con las que establecimos relaciones anteriormente, y no podemos ocultar el hecho de que aunque no querramos, establezcamos un patrón de comparación, esto puede ser saludable si lo hacemos de manera objetiva y constructiva en beneficio de la presente relación, ya que debe ser el presente lo que nos ocupe la mente y el corazón; pero hay quienes por el contrario al hacer tales comparaciones sólo logran terminar hostigando y lesionando los sentimientos de quienes le están abriendo su corazón sin reservas ni barreras. Lo mejor es ir disfrutando sabiamente y con calma todo lo que vamos compartiendo en nuestra nueva relación, y cada día hacer un pequeño balance objetivo y sincero para determinar si estamos por buen camino o no, nunca demos demasiado tiempo a algo que en el corto tiempo sólo trae disgustos y ningún progreso espiritual.



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